–Instalaciones móviles hechas de objetos recolectados. Acero, imanes, cristal, papel, madera, acetato y otros.



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Estas máquinas exploran la interacción entre las fuerzas magnéticas y gravitatorias, buscando mantener la acción —entendida como la diferencia entre la energía cinética y la potencial del sistema— durante el mayor tiempo posible, a partir de aplicar una fuerza inicial.
Las piezas se suspenden mediante hilos que inducen movimientos oscilatorios. Se emplean imanes de cargas iguales para mantener unidos componentes de superficies curvas y minimizar la fricción, reduciendo el contacto a un único punto mínimo, o bien imanes de cargas opuestas que actúan como tensores o frenos, que introducen elementos de caos en el sistema.
La acción es un concepto matemático fascinante, describe el conjunto de curvas de energía, una integral de caminos que recoge un registro misterioso de las interacciones de un sistema completo, del que pueden derivarse curvas individuales que poco a poco se cancelan e interfieren de forma armónica, conformando así un patrón único del que se pueden hacer descripciones medibles desde la física hasta la cuántica.
El sistema «elige» la trayectoria que minimiza el «esfuerzo», los pesos y contrapesos de las máquinas hacen que la energía se descargue de una manera semiprogramada con configuraciones que conducen el sistema hasta un estado de «acción mínima». Sin embargo, el movimiento resultante no es una simple descarga mecánica que produce siempre los mismos resultados, sino que la compleja interacción de fuerzas y equilibrios genera un «movimiento vivo». Los reflejos de luces y sombras en las paredes alrededor evocan movimientos orgánicos. Se puede contemplar a las máquinas por horas dando impulso de vez en cuando desde el corazón y luego mirarlas desenvolverse de a poco hasta adquirir indicios de vida, reaccionando con sutileza a todas las condiciones que las afectan, incluso a las corrientes de aire del ambiente. El transcurrir de esa armoniosa dinámica de fuerzas es un gran instrumento de contemplación, como mirar la lentitud de los astros y el efecto que tienen en la vida con los días.
Además, estas máquinas invocan una fuerza que se aprecia con más claridad al cerrar los ojos: la Actividad que reside en la mente. En neurociencia esta actividad se entiende como un patrón que integra diversas señales sensoriales y, al andar recolecta el estado del sistema y lo lleva al mínimo de energía. Un sistema infinito de posibilidades que, como una montaña invertida, converge en un patrón específico, similar a un atractor en inteligencia artificial, es algo que se ha aprendido, una imagen, un símbolo, una palabra. La conciencia se asimila a un paisaje epigenético, donde cada «valle» corresponde a un camino de desarrollo con una estabilidad determinada, mientras que las «colinas» actúan como barreras que dificultan el cambio de una trayectoria a otra. La actividad neuronal fluye en esta topología energética en un estado de criticidad, donde cada instante puede derivar hacia un destino u otro. Esta actividad se superpone en múltiples estados o dimensiones, la mente aparece ubicarse en todas partes para luego colapsar en la percepción de cada instante. Así, tal como el efecto del aleteo de una mariposa que deviene en un huracán, aún las condiciones mínimas iniciales se transformarán en todo lo que será. Aquí propongo la máquina que impulsa el corazón de una mariposa futura.
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Ciudad de México,
Oct 2024 a Marzo de 2025.
Videos de tiempo comprimido de 12,18, 22 y 11 minutos:
«Maquina del corazón de la mariposa»,
«Máquina de eclipses» Una bocina y un peso que afectan el entorno magnético,
«Máquina de ideas», El sistema de balance de cargas y sesgos en un sistema planetario,
«Máquina de generación de estados binarios», Activador de la conciencia.
En cada uno el audio distorsionado es una representación exacta del tiempo que transcurre, resultado de la compresión de la música y sonido del ambiente durante toda la filmación a los pocos segundos del video final.
Su construcción duró 6 meses de mi estadía en la Ciudad, un pequeño peso que se desajusta puede hacer que la máquina entera deje de funcionar o colapse, están hechas de balances muy precisos; y las horas de noches enteras que les dediqué fue el tiempo de más recompensa que me dio la ciudad. Tiempo medicina, tiempo contemplativo de silencio, aprendizaje y soledad. Eso son realmente: la mejor manera que encontré de pasar el tiempo libre, ¿no hacemos todos lo mismo?, entregarnos a la forma que mejor llama nuestro campo, la arena breve que aprendimos a contener en el cuenco de las manos y que se nos escurre por los costados.
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